Petróleo; exito y fin de la humanidad...


El petróleo es el componente energético máximo sobre el cual, la sociedad moderna, ha basado el desarrollo de su economía de los últimos 60 años.

No existe de manera natural, sustancia alguna que tenga cualidades energéticas similares a las del petróleo, ni que cuente con las mismas facilidades para su almacenamiento y transportación.

Sobre todo, no existe en el mundo, alguna materia que tenga las propiedades físicas del petróleo, para ser beneficiada de manera tan versátil y con tal variedad de usos.

El petróleo se utiliza en la manufactura de más de 3,000 artículos de uso general en nuestra sociedad.

Es tal nuestra dependencia a la energía derivada del petróleo, que hoy en día no existe actividad humana que no involucre el uso de este recurso para poderse realizar.

La minería, la industria, el comercio, la generación eléctrica, la vivienda y mas significativamente, la producción de alimentos, son procesos que implican el uso intensivo de la energía de los hidrocarburos.

En ese sentido, el soporte central del actual régimen económico globalizado, es el transporte, el cual depende en un 95% del combustible derivado del petróleo.

Las mercancías que se transportan tanto a nivel regional como mundial, llevan intrínsecamente una cuota de petróleo para poder llegar a sus destinos, que entre mas lejano sea este, mas alta será dicha cuota.

Inclusive, la construcción de infraestructura de energía alternativa como la eólica y la solar, requiere de altas cantidades de insumos de los hidrocarburos.

BALANCE MUNDIAL DE LA ENERGÍA.

El petróleo actualmente abastece el 36% de los requerimientos globales de energía, por lo que constituye el componente con mayor peso en el balance de la oferta.

Además, el petróleo tiene una fuerte presencia en los procesos industriales para la obtención del resto de las fuentes de energía.

El carbón mineral representa el 24% del consumo mundial de energía y el gas el 21%.

Juntos, petróleo, gas y carbón, es decir, las fuentes del carbono, abastecen el 80% de las necesidades energéticas de la humanidad.

Del 20% restante del consumo de energía, la mitad proviene de diferentes usos tradicionales de la biomasa, es decir, aprovechamientos de actividades forestales y residuos animales.

La energía nuclear tan solo representa el 7% del consumo global y la energía hidráulica únicamente el 2%.

La participación de las energías alternativas en el balance de la oferta mundial de energía, no representan siquiera el 1% actualmente, y solo está presente el los países desarrollados. Aquí están incluidas las fuentes de energía eólica, solar y del hidrógeno.


LA SOCIEDAD DEL HIDROCARBURO.

El petróleo le ha otorgado a la humanidad la energía necesaria para aumentar artificialmente su capacidad de trabajo, con la cual, ha podido construir enormes y sofisticadas infraestructuras que en otros tiempos no hubieran sido posibles.

Así mismo la población, cobijada en este nuevo recurso, aumento de los 500 millones de habitantes, que existían antes de la era industrial, hasta los 6,500 millones que hoy habitamos en el planeta.

Nunca antes, el ser humano había logrado multiplicarse con tal éxito, en tan poco tiempo.

En la época preindustrial, antes de que la humanidad empezara a utilizar la energía alojada en las grandes reservas geológicas de la tierra, todos los estratos sociales estaban vinculados a los procesos de trabajo de producción agrícola y de pastoreo de animales domésticos, es decir, casi todos los habitantes del planeta estaban avocados a producir alimentos.

Con la agroindustria que facilitó el petróleo, la proporción de personas dedicada a la producción de alimentos hoy en día, con respecto a las personas que no lo hacen, es de 1 agricultor por cada 5,000 habitantes urbanos, condición que solo ha sido posible gracias al uso intensivo de maquinaria agrícola, de fertilizantes derivados del petróleo, insecticidas, de transporte rápido de las cosechas hacia los centros urbanos y de sistemas de refrigeración para la conservación de productos perecederos.

La economía energética actual, esta sustentada fundamentalmente en un alto consumo de petróleo y según las estimaciones de las agencias internacionales de energía, la situación no variará mucho en los próximos 30 años, es decir, seguiremos aumentando nuestra dependencia a los combustibles fósiles.

HISTORIA

Los torrentes del petróleo fluyen hacia los engranajes de la economía moderna, desde hace mas de 100 años, durante los cuales, la humanidad ha podido contar con un abasto de energía continuo, abundante, barato y sobre todo creciente de energía.

El petróleo crudo empezó a emanar comercialmente desde 1859 por los pozos de la región de Titusville, Pensilvania en los Estados Unidos.

Rápidamente se conformaron las grandes empresas petroleras, como la Standart Oil, fundada por John Davison Rokefeller en 1860, que se dieron a la permanente tarea de buscar y extraer petróleo en todos los rincones de la tierra.

Muy Pronto, fueron encontraron todos los grandes yacimientos de petróleo y las mas importantes cuencas petrolíferas del mundo como las de Medio Oriente, Rusia, Mar del Norte, Sudamérica y el Golfo de México.

Las actividades de exploración dieron sus mejores resultados durante la década de los años 60’s.

A partir de entonces, ya no se han encontrado campos petrolíferos de la talla de los anteriores, a pesar de que la exploración ha mejorado notablemente la tecnología de prospección en el área de las geociencias.

Desde sus inicios, la industria petrolera mundial, ha tenido la pericia para satisfacer cada año, la creciente demanda de hidrocarburos hasta nuestros días, aumentando continuamente, su capacidad de extracción y de refinado de productos.


SITUACIÓN ENERGÉTICA ACTUAL

Sin embargo, el constante crecimiento económico mundial ha originado una creciente sed por el petróleo, que ha llegado hasta los 84 millones de barriles al día.

De hecho, algunas estimaciones suponen que la demanda de petróleo ya supera la capacidad de producción mundial.

Los analistas concluyen que esta tendencia del aumento de la demanda continuará, provocando que en el año 2025 se requieran 120 millones de barriles de petróleo al día.

La pregunta obligada aquí es, ¿de donde provendrá todo ese volumen de petróleo?

Hasta ahora, no ha habido ninguna duda sobre la capacidad de abasto planetaria de hidrocarburos, pero en fechas recientes, un grupo cada vez mayor de expertos del sector petrolero, advierte que se están teniendo problemas para lograr este cometido.

En ese sentido, el Director en Jefe de Exploración de la gigante petrolera francesa Total, el Sr. Christophe De Margerie, advirtió recientemente, en una entrevista que “la humanidad padecerá severas penurias en la próxima década debido a las limitaciones para producir mas petróleo a escala planetaria”.

LA REALIDAD GEOLÓGICA.

Han empezado a ocurrir síntomas geológicos que indican que es posible que estemos arribando al tope máximo de producción mundial de petróleo, es decir, el momento en que la industria petrolera, ya no pueda extraer un volumen superior a los 85 o 90 millones de barriles al día, según sea el caso.

Este supuesto se basa en tres eventos globales que están ocurriendo en diversas regiones del mundo desde hace algunos años.

El primero, es el que se refiere al franco declive de producción de las principales cuencas petrolíferas del mundo, el segundo se refiere a que ningún país, exceptuando a Rusia, ha logrado incrementar su producción de manera significativa en los años recientes, y el tercero es el que se refiere a que los descubrimientos de nuevos yacimientos son cada día mas pequeños.

EL AGOTAMIENTO.

En el caso del primer evento geológico global, tenemos que mas del 60% de la extracción mundial de petróleo sale de yacimientos que están en explotación desde hace mas de 30 años, e inclusive, algunos tienen hasta 50 años. Aunado a lo anterior, casi todos los grandes yacimientos del mundo, que son alrededor de 100, se encuentran en un avanzado grado de maduración.

Como ejemplo del declive de los súper yacimientos, tenemos que el caso del campo Burgan de Kuwait, que antes producía alrededor de 2 millones de barriles al día, y que ahora presenta una caída en sus niveles de producción que lo mantienen en los 1.7 millones de barriles al día.

En el caso de México, está el súper yacimiento Cantarell que se encuentra con un índice de caída del 10% anual en sus niveles de extracción.
Este campo logro producir en el año 2003 cerca de 2.3 millones de barriles y actualmente, según las fuentes oficiales, produce alrededor de 1.9 millones de barriles al día.

Como casos específicos del declive de las cuencas petrolíferas, tenemos que toda la producción de crudo del Mar del Norte del Reino Unido, presenta una caída de 12% anual, desde hace mas de 5 años.

La producción de Noruega, otro importante país productor, cae desde hace 4 años, a un ritmo de 18% anual y la producción de Indonesia, país perteneciente a la OPEP, está en declive desde hace mas de 10 años.

En este sentido, el caso mas ilustrativo del proceso de declive, es el de los Estados Unidos, que durante la primera mitad del siglo XX fue el país con mayor producción de petróleo del mundo, llegando a producir 10 millones de barriles de petróleo crudo equivalente al día.

Sin embargo, sus niveles de extracción alcanzaron un tope máximo en 1970 y a partir de ese momento, empezaron a caer, situación que no han logrado revertir, a pesar, de que ese país cuenta con las compañías petroleras más poderosas del mundo, con grandes capitales financieros y posee la tecnología mas sofisticada de la industria.

INCAPACIDAD DE AUMENTO

El segundo evento geológico global, se refiere a que ningún país productor ha logrado aumentar sustancialmente su volumen de extracción en los últimos 5 años, a pesar de lo atractivo que es hoy en día, el precio de venta del petróleo.

Ni siquiera el elevado encarecimiento del barril, que le ha resultado extraordinariamente benéfico a los países productores, ha logrado impulsar una nueva oleada de producción.

El único país que ha logrado incrementar su cuota de producción de manera importante durante los últimos 5 años, ha sido Rusia, con un aumento de 3.5 millones de barriles de extracción al día, con lo que ha logrado elevar su producción hasta los 8.5 millones diariamente, colocándose en esta categoría como el segundo en el mundo.

Después le siguen, Arabia Saudita, que ha aumentado su producción en 1.5 millones de barriles al día. Arabia Saudita es hoy el principal país productor del mundo, con 9 millones de barriles extraídos en tan solo un día.

Después siguen Brasil y Angola que han logrado incrementar su producción en mas de 700 mil barriles al día.
Luego le siguen Argelia, Canadá y Kasakhstan con 500 mil barriles de incremento en su producción diaria cada uno. Finalmente, con incrementos pequeños para este periodo están, Kuwait, Libia, Nigeria y China.

México en este sentido, solo ha podido incrementar su producción de los últimos 5 años en tan solo 200 mil barriles al día, dado que la mayoría de sus yacimientos se encuentran en franco declive.

Los resultados de los trabajos de explotación en México indican que este país ha alcanzado el tope máximo de producción, que al parecer, ocurrió en el año 2004, con un promedio de extracción de 3.4 millones de barriles al día. El año 2005 cerro con un promedio de producción menor, y en lo que va del año 2006 se continua con la tendencia a la baja.

MAGROS HALLAZGOS.

El tercer evento geológico global se refiere a que los nuevos descubrimientos de yacimientos de petróleo se han ido reduciendo de manera dramática en los últimos 30 años.

Como ya se mencionó, fue la década de los años 60’s la que mejores frutos le brindo a esta industria.

Es a partir de entonces que los hallazgos han venido encogiéndose a niveles críticos.

Las actividades de búsqueda de nuevos yacimientos han tenido resultados muy pobres en los años recientes. Durante el año 2005, según los reportes internacionales, fueron incorporados de manera oficial, tan solo entre 6,000 y 5,000 millones de barriles de petróleo crudo equivalente en todas las regiones del planeta.

La situación es precaria si se toma en cuenta que en un solo año de la década de los 60’s, se lograban incorporar hasta 60 mil millones de barriles a las reservas mundiales, es decir, 10 veces mas de lo que se descubre ahora.

Y mas apremiante es si se considera que la humanidad consume 30 mil millones de barriles de petróleo cada año y los trabajos de exploración solo incorporan anualmente 6,000 millones de barriles a las reservas. Es así que hoy en día solo se descubre un barril de petróleo, por cada cinco que se consumen.

Aunado al empequeñecimiento de los nuevos descubrimientos, el petróleo que se va encontrando, está en regiones muy remotas, de difícil acceso, en condiciones extremas, a profundidades cada vez mayores y con una calidad menor, lo que va originando un encarecimiento de los trabajos de exploración y de producción, aumentando sensiblemente los riesgos.

La industria petrolera a pesar de los avances tecnológicos, no se ha podido librar de la necesidad de perforar un pozo, para saber que es lo que existe en el fondo del yacimiento.

Los equipos de geo-física después de realizar tres o mas pruebas de prospección con magnometría, gravimetría y sísmica 3D, no saben si es petróleo, gas o simplemente agua salada el contenido de un campo.

Y tampoco han podido evitar los pozos secos, dado que las características de permeabilidad y porosidad de la roca son las que permiten o limitan el flujo del aceite hacia la superficie y eso no se sabe con certeza hasta en tanto no se realicen las primeras pruebas de estimulación del pozo.

Los inconvenientes técnicos y las diminutas dimensiones de los nuevos campos, está provocando que se reduzcan los márgenes de rentabilidad en la industria del petróleo. El encarecimiento de los equipos de exploración ha sido explosivo.

Hoy los equipos de perforación que tiene un costo de 300 mil dólares al día, antes, tan solo hace 2 años, constaba 65 mil dólares diarios.

Las empresas petroleras internacionales están teniendo serios problemas para aumentar sus inventarios de reservas por medio de la exploración geológica.

En la mayoría de los casos, la restitución de reservas se está logrando por medio de la fusión entre las grandes empresas del sector y en otros casos, con la compra de compañías petroleras menores para absorber sus inventarios de reservas probadas.


PICO DE LA PRODUCCIÓN

La combinación de estos tres eventos geológicos globales, es decir, la declinación de la mayoría de los campos, la imposibilidad de un aumento importante de la producción y los diminutos hallazgos de yacimientos, ha dado pauta para pensar que la humanidad está arribando rápidamente al momento cúspide o máximo de la producción de petróleo, tras el cual, no será posible extraer el crudo a la velocidad y el volumen que requiere la demanda global.

El proceso geológico natural denominado “cenit del petróleo” fue identificado por primera vez, por el técnico de la compañía petrolera Shell, el geólogo King Hubbert.

Sus estudios sobre el comportamiento de la explotación de los campos norteamericanos, lo llevo a determinar con precisión la fecha en que habría de iniciar el declive de toda la producción de los Estados Unidos.

En 1956, es decir, 14 años antes de que ocurriera el declive norteamericano, King Hubbert anunció, durante el congreso anual de la industria petrolera, que la extracción de petróleo en los Estados Unidos empezaría a caer a partir de 1970, y como hemos comentado, acertó.

King Hubbert advirtió que por mas esfuerzos que se realizaran, no se lograría sostener el ritmo de producción logrado con la explotación de los primeros grandes campos de la unión.

El geólogo Hubbert contaba en su momento con toda la transparencia de los datos de reserva y de producción norteamericana por lo que sus cálculos fueron muy precisos.

Durante la década de los 70’s infinidad de científicos e investigadores alertaron sobre el riesgo de aumentar la dependencia de las economías a la energía del petróleo, y auguraban escenarios negativos en caso de no tomarse medidas para apartar a la humanidad del consumo de este recurso.

Denis Hayes, escribió el libro, “Transición hacia un mundo sin petróleo” en el año 1975, advirtiendo en él, sobre los eventos que ya empiezan a ocurrir hoy en día en el panorama geopolítico del mercado petrolero.

Encarecimiento de los combustibles, competencia mas fuerte sobre los suministros, guerras preventivas para asegurar los flujos de petróleo.


ENFRENTANDO EL DECLIVE

La caída de la producción de petróleo de los Estados Unidos a partir de 1970, representó para aquel país, el momento crítico del inicio de la dependencia de otras regiones para obtener la energía vital para el desarrollo de su economía. Hoy los Estados Unidos importan cerca de 13 millones de barriles de petróleo al día.

Infinidad de intelectuales y analistas alertaron sobre los riesgo que implica el aumento de la dependencia energética norteamericana, al petróleo de regiones políticamente inestables.

Estados Unidos experimentó durante la década de los años 70’s lo delicado que es el aseguramiento del flujo de petróleo desde fuentes distantes.

En 1973 el embargo petrolero impuesto por las naciones árabes, hacia el mundo occidental, principalmente a los Estados Unidos, le puso un abrupto freno al crecimiento de todas las economías.

Este acto político unilateral de los árabes, fue la primera campanada de alerta, sobre la precaria dependencia del mundo desarrollado a los suministros de petróleo.

La escasez de crudo en el mercado internacional durante los años 70’s, originó un rápido encarecimiento del petróleo que elevo su precio desde los 2.5 dólares, hasta los 32 dólares por barril. Muchas economías no pudieron tolerar una cotización tan elevada de la energía por lo que cayeron en una prolongada reseción.

Posteriormente, en 1979 y 1980 la revolución iraní y la guerra Irán-Irak respectivamente, dieron el golpe definitivo a un periodo de escasez energética global que puso de manifiesto el papel geoestratégico de este recurso.

La mayoría de las economías desarrolladas sufrieron fuertes penurias durante varios años derivado de la interrupción del abasto de petróleo.

Este convulsionado periodo, inauguro la implementación de una serie de medidas urgentes como la conservación de energía, la construcción de energías alternativas, la búsqueda de nuevas cuencas petroleras y la explotación de reservas no convencionales de crudo como las contenidas en las arenas asfálticas de Alberta Cánada, donde la compañía petrolera Syncrude, continua trabajando desde hace 30 años.

Además, durante ese periodo, se inició la construcción de infraestructura para el almacenamiento de inventarios estratégicos de petróleo con la finalidad de prevenir futuras interrupciones en el suministro.

Como resultado del aseguramiento de las provisiones de crudo, los mares se plagaron de flotas navales que protegen hasta nuestros días el paso de súper-tanqueros que llevan los embarques de petróleo hacia los puertos de occidente.

Durante el periodo de escasez de los 70’s, Brasil fue el ejemplo mundial de la implementación de políticas de gobierno en materia de energía.

Ese país, que no contaba para entonces con fuentes propias de hidrocarburos, inició el desarrollo de la tecnología para el aprovechamiento de productos agrícolas en la producción de combustibles, ahora llamados, bio-combustibles como el etanol que se obtiene de la caña de azúcar.

Sin embargo, pasado el periodo de austeridad y con el alza del precio mundial de la azúcar, la tecnología de los vehículos de bio-combustibles fue abandonada.

Una vez que la situación política volvió a la calma en Medio Oriente, y con una nueva producción de petróleo brotando desde Mar del Norte y el Golfo de México, para el año 1985 el precio del petróleo se estabilizó y volvió a sus niveles originales, con lo que las economías retomaron el fuerte ritmo de consumo de petróleo.

Desgraciadamente, las opciones de fuentes de energía alternativa fueron rápidamente abandonadas por el alto costo que representaban.


INQUIETUD POR CENIT DEL PETRÓLEO

El precio del barril de petróleo arrancó recientemente su meteórica carrera de encarecimiento a partir del año 2002 cuando costaba alrededor de 20 dólares, y que ahora ha llegado a cotizarse en mas de 75 dólares.

Este proceso de alza, ha puesto en alerta al mundo desarrollado ante la posibilidad de que esta sea una situación de carácter permanente.

El punto máximo de producción mundial de petróleo es en estos momentos, parte del análisis global estratégico de las principales compañías petroleras, de organismos internacionales, de agencias de energía y de investigadores independientes.

El pico de la producción de petróleo supone el inicio de una escasez permanente de este recurso, que provocará una mayor competencia por los suministros disponibles entre los países, originando su progresivo e irreversible encarecimiento.

Según algunos analistas, la humanidad entera puede entrar a una nueva y mas amplia reseción global que la experimentada durante el periodo de la década de los 70’s.

En ese sentido, varias son las empresas petroleras que ya han hecho sonar las alarmas ante la proximidad del techo de producción mundial de petróleo.

Una de ellas es la compañía norteamericana Chevron Texaco, que por medio de su campaña en los medios, titulada “Will you join us”, promueve la conciencia entre el público, de lo vital que es el petróleo para nuestras economías.

Según informa esta compañía en su campaña publicitaria, se advierte que la humanidad ya ha consumido la mitad del petróleo que existe en la corteza terrestre, y el que la mitad que nos queda, se consumirá totalmente, en tan solo 30 años mas.


PRONOSTICOS DEL CENIT

La fecha en que habrá de ocurrir el pico máximo de producción mundial de petróleo varia según sea el autor de los estudios. El servicio geológico de los Estados Unidos no ve cercano el momento en que se alcance el tope máximo de producción.

Para los investigadores del “Cambridge Energy Research Associates” el pico máximo se alcanzará en el año 2020.

Por su parte, los investigadores y geólogos de la Asociación para el Estudio del Cenit del Petróleo y el Gas, ASPO por sus siglas en inglés, advierten que la fecha es tan cercana como el año 2010, coincidiendo con los pronósticos del “World Energy Council”.

La opiniones sobre la fecha exacta en que habrá de alcanzarse el pico de producción de petróleo, varían debido a que todavía no se cuenta con una validación internacional de las reservas reales de petróleo que existen en el mundo.

Los gabinetes de investigación sobre energía no cuentan con la misma transparencia de los datos de reservas probadas de petróleo, con la que contó el geólogo King Hubbert para hacer sus calculos de la caída de la producción de los Estados Unidos.

La mayoría de los países árabes jamás han permitido una auditoria de sus reservas, que según muchos analistas, se encuentran bastante infladas, y por otra parte, las compañías petroleras exageran y abultan sus reservas con fines meramente bursátiles, es decir, mantienen barriles de papel en las bolsas internacionales por conveniencia y para darle tranquilidad a sus accionistas.

El caso mas reciente fue el de la gigante petrolera Royal Dutch Shell, a la que se le redujeron 4,900 millones de barriles de sus reservas probadas, apenas el año pasado, como resultado de una auditoria externa.

Muchos expertos y analistas, como el Sr. Matthew Simmons, Director en Jefe de uno de los bancos de inversiones petroleras de los Estados Unidos, dudan sobre la veracidad del volumen de las reservas de los países de la OPEP, en especial de Arabia Saudita.

Durante la década de los 80’s, la mayoría de los países productores de la OPEP aumento unilateralmente el tamaño de sus reservas sin que en ese momento se hicieran grandes inversiones en exploración.

Las circunstancias indican que el verdadero motivo de sobredimensionar las reservas probadas, era para poder incrementar la cuota de extracción de cada país que en ese momento estaba limitada en relación a su tamaño.

El propio Simmons señala que “hoy día, las reservas probadas conocidas en el mundo, incluyen varios cientos de miles de millones de barriles que la OPEP añadió de un golpe de lápiz entre 1983 y 1988, sin que las perforaciones descubrieran de verdad ese petróleo”.

La comunidad de investigación de la ASPO esta haciendo la labor de tratar de despejar las incertidumbres en cuanto al volumen de petróleo probado que queda en el planeta.

Y de esta manera, poder precisar la fecha en que habrá de alcanzarse el tope máximo de producción, después del cual irreversiblemente el mundo contará con menos petróleo.

La humanidad, al parecer no puede detener su ritmo de consumo de petróleo. Cada año se incorporan al parque vehicular mundial alrededor de 60 millones de automóviles, lo que hoy hace un total de 750 millones de unidades rodando y consumiendo combustibles permanentemente.

El crecimiento industrial de todas las naciones, implica un aumento en el consumo de petróleo, la construcción del sector inmobiliario supone la incorporación de mas edificios y viviendas que incrementan las necesidades de energía. El vertiginoso ritmo de crecimiento económico esta en ruta de colisión al agotamiento progresivo de las reservas de hidrocarburos.


PREPARÁNDOSE PARA LO INVEVITABLE.

Sin que sea un requisito imprescindible, el determinar la fecha exacta, en la que habrá de alcanzarse el pico de la producción mundial de petróleo, lo prioritario e impostergable, para cualquier administración de gobierno, es preparar acciones y desarrollar estrategias para conformar una política de estado, que permita hacer frente a un posible escenario de escasez de energía en el mediano plazo y fomentar las condiciones que permitan procesos productivos sostenibles.

En ese sentido, los Estados Unidos, a través del Departamento de Energía (USDOE) encargó a la compañía Science Applications International Corporation el estudio denominado “El pico de producción del petróleo en el mundo: impactos, mitigación y administración de riesgos” en el que se advierte sobre tres posibles escenarios para actuar ante el cenit del petróleo.

El primero supone realizar preparativos con 20 años de anticipación al cenit, el segundo desarrollar acciones con solo 10 años de anticipación y el tercero es no hacer nada hasta que de inicio el pico mundial del petróleo.

Según las conclusiones del estudio, si el gobierno norteamericano realiza medidas para mitigar los efectos del pico del petróleo, como los planteados en los dos primeros escenarios, es decir, con entre 20 y 10 años de anticipación, se logrará transitar ordenadamente hacia una nueva economía sostenible sin muchos estragos.

En el caso del tercer escenario, y ante la posibilidad de que no se realice ninguna preparación hasta que ocurra el cenit del petróleo mundial, el estudio advierte que “no habrá tiempo para evitar que falten los combustibles, lo que supone un panorama desolador para las economías desarrolladas”.

“A partir de ese momento, las acciones que eventualmente se tomen para contrarrestar los efectos nocivos del pico del petróleo, no servirán de nada, ante la magnitud y alcance de este problema”, sentencia el informe, y además agrega que “el impacto tendrá enormes consecuencias económicas y sociales”.

Según el estudio habrá una súper inflación, gran desempleo, una menor inversión de capital, el nivel de vida bajará y habrá una reseción económica global prolongada.

Además, concluye que “las consecuencias en los países en vías de desarrollo serán aún mas devastadoras”.

Entre mas pobre sea el país, las consecuencias serán peores, pues si el petróleo es mas caro, menos dinero tendrá esa nación, para comprar otros bienes y servicios básicos diferentes de los energéticos.

LA REALIDAD NOS ALCANZA

El reciente encarecimiento del petróleo, que constituye uno de los posibles síntomas previos del cenit del petróleo, ya está cobrando sus primeras victimas en los países en vías de desarrollo y ha tomado por sorpresa a los gobiernos de países como Republica Dominicana, Nicaragua, El salvador, Haití, Cuba, Honduras, Uruguay, Corea del Norte, Zimbabwe e Indonesia.

Algunos de los efectos de este pernicioso proceso son encarecimiento del transporte, la escasez de la energía eléctrica, de los alimentos y del gas doméstico.

Progresivamente se evidencia en estos países un rápido deterioro de las condiciones de habitabilidad en las ciudades por los apagones, además el rápido deterioro del medio ambiente por la recuperación de leña para cocinar y la contaminación de los caudales naturales debido al retorno de prácticas de aprovechamiento del agua directamente en los ríos.


ACCIONES INOCUOAS.

Los países desarrollados iniciaron desde hace mas de 25 años, la implementación de fuentes de energía alterna con la finalidad de irse apartando del petróleo, sin embargo los esfuerzos no han brindado los resultados esperados.

Es así que Alemania, país pionero en el montaje de infraestructura de energías alternas, y una de las naciones que mas esfuerzos ha realizado para construir una economía libre del carbono, ha logrado cubrir con energías renovables, tan solo el 15% de su consumo energético nacional y no ha podido reducir el consumo de petróleo que asciende a mas de 2.7 millones de barriles al día.

La voluntad de tomar acciones para orientar a la sociedad hacia procesos productivos sostenibles, alejados de los hidrocarburos, lleva implícitos serios desafíos, pues primero se ha de remodelar la dinámica energética actual.

Según el catedrático emérito de estudios internacionales sobre energía de la Universidad de Erasmo Rótterdam, Holanda, Peter R. Odell, “ni la velocidad de construcción de las centrales de producción de energía renovable, ya sean eólicas, solares, de energía mareomotriz o de biomasa, ni la propia capacidad de tales plantas de producir de forma rentable energía alternativa, suponen una competencia seria a la electricidad creada a partir del gas, del carbón o el petróleo”.

El profesor Odell, continúa argumentando que, “estas propiedades negativas de la mayor parte de la producción de energías renovables, hacen casi imposible su expansión a un ritmo que les permita satisfacer las demandas graduales de energía del siglo XXI”.

Y finalmente el catedrático de la Universidad de Erasmo, señala que “esta incapacidad ya ha quedado demostrada de modo práctico en los países más ricos y tecnológicos del mundo, desde el año 1990, fecha en la que el protocolo de Kioto obliga a reducir las emisiones de CO2 a los países signatarios.

En lugar de eso, el uso colectivo de hidrocarburos de los países desarrollados se incrementó desde las 3,425 millones de toneladas equivalentes de petróleo, en 1990 a 4,680 toneladas en el año 2004”.

El problema de la energía alternativa radica no solo en que son opciones con altos costos de construcción, sino que además dependen de procesos productivos basados en los combustibles del petróleo, lo que también la hace dependiente y vulnerable ante el encarecimiento de este recurso.

Por otra parte cada una de las fuentes de energía alternativa tiene sus propias limitaciones físicas.

En el caso de la energía eólica, los campos de generación con molinos de viento tienen un rendimiento anual de tan solo el 40%, es decir, la mayor parte del tiempo están parados sin producir electricidad.

En el caso de la energía solar, la potencia de las celdas fotovoltaicas es muy baja, por lo que se limita a usos domésticos y de bajo consumo.

Para el caso de los bio-combustibles, existen varios aspectos que aun no han sido resueltos para implementar su uso de manera masiva. Aspectos como el ambiental, el agua para riego, la disponibilidad de tierra fértil, la amenaza de las zonas boscosas y selvas, las condiciones climáticas, los rendimientos netos de energía equivalente, la seguridad del abasto ante contingencias climáticas como inundaciones y sequías y sobre todo la dependencia de las actividades agroindustriales a los derivados del petróleo, para poder elevar los rendimientos.

La implementación de “energía” del hidrógeno se encuentra todavía en su fase de desarrollo y tiene costos elevadísimos.

El hidrógeno no se encuentra libre en el ambiente, por lo que se requiere separar del agua, por medio de la electrólisis o separarlo de los hidrocarburos como el gas.

En todos los caso es mayor el consumo de energía para liberar el hidrógeno que la energía que entrega en los vehículos de celdas de combustible.


MÉXICO.

México ha contado con la ventaja de ser un país productor de petróleo. A principios del siglo XX, exploradores norteamericanos se interesaron por las chapopoteras que existían en la región de Tamaulipas y Veracruz.

En esos años el geólogo mexicano Ezequiel Ordóñez trataba de convencer a un grupo de notables consejeros del gobierno porfirista, sobre el gran potencial de la sustancia pegajosa que formaba grandes lagunas en ranchos de la región de Tampico, donde Edward Doheny realizaba trabajos exploratorios.
En 1901 fue promulgada una ley que extendía las facilidades para que exploradores e inversionistas se apropiaran a su antojo de los terrenos de la región. El geólogo Ordóñez nunca fue tomado en serio, posteriormente, Ezequiel Ordóñez fue contratado por las compañías extranjeras para el desarrollo de las actividades petroleras en México.

Hacia 1922, la producción petrolera mexicana se encontraba en el segundo lugar del mundo con una capacidad de medio millón de barriles al día, el pozo cerro azul 4 habia demostrado al mundo su enorme poderío emanando cerca de 260 mil barriles diarios.

Sin embargo, 1922 fue el año del pico de la producción de las primera región petrolera mexicana. La capacidad mexicana cayo hasta reducirse a 60 mil barriles al día en 1930.

Cuando el presidente Lázaro Cárdenas expropia la industria petrolera en México, la mayoría de los campos no representaba gran interés para las compañías extranjeras.

Hacia 197º inicia el segundo boom petrolero en México, los campos ya producía cerca de medio millón nuevamente y fue descubierto el súper yacimiento Cantarell en el Golfo de México, frente a las costas de Campeche.

La producción mexicana se incrementó rápidamente hasta los 2.7 millones en el año 1982, pero el campo mas grande del país tuvo una temprana caída de su capacidad. Los trabajos subsecuentes en los yacimientos marinos, lograron mantener estable la producción de petróleo mexicana.

Hacia finales de la década de los 90’s, el proyecto Cantarell, impulsó nuevamente la producción mexicana hacia niveles superiores, logrando llegar a un máximo de 3.4 millones de barriles de petróleo al día, lo que ubica a este país en el sexto lugar del mundo.

Sin embargo las reservas probadas de petróleo se han reducido a sus niveles mas bajos, y actualmente solo brindan 10 años mas de producción, al ritmo actual de extracción.

Lo delicado para el país es que ya se ha alcanzado el tope máximo de producción por lo que se espera que la capacidad vaya declinando progresivamente en los próximos años.

Actualmente el gobierno mexicano, ha programado el desarrollo de campos de petróleo como los ubicados en Chicontepec, en Aguas Profundas del Golfo de México, Ku Mallob Zaap en las costas de Campeche y el proyecto de Crudo Ligero en las costas del estado de Tabasco.

México a pesar de ser un país productor de petróleo, de no se escapa de los efectos nocivos del encarecimiento, debido a que los procesos del mercado internacional y a los sistemas industriales dependen globalmente de un flujo continuo, abundante y barato de este recurso.

Hoy, México tiene un consumo diario de alrededor de 600 mil barriles de gasolina, de los cuales importa unos 250 mil barriles al día, es decir, cerca del 40%.

Por otra parte, el encarecimiento del barril de petróleo ha llevado a que el litro de gasolina sea mas caro en los Estados Unidos y en Belice que en México.

Hoy y por primera vez en mucho tiempo, estamos observando que los usuarios de los países vecinos están cargando combustible en las estaciones de gasolina de México, cuando todo el tiempo ha sido a la inversa.

Ante esta circunstancia, el gobierno federal mexicano decidió aumentar el precio de la gasolina regular, denominada magna, en las estaciones de servicio de algunas ciudades fronterizas, hasta los 8 pesos con 50 centavos por litro.

Lo que a su vez ha acarreado una ola de protestas de los consumidores locales, principalmente los del servicio público de transporte.

El gobierno mexicano importa 250 mil barriles de gasolina a un precio de por lo menos 2 dólares con 30 centavos el galón, es decir, a 6 pesos con 80 centavos el litro, cuando en las estaciones de servicio nacionales, se vende a 6 pesos con 60 centavos por litro.

De continuar el proceso de encarecimiento internacional del barril de petróleo, el gobierno federal mexicano tendrá que aumentar necesariamente en algún momento, el costo de la gasolina para todo el país, situación nada recomendable para el ritmo de crecimiento y estabilidad con la que cuenta la economía mexicana.